20/11/10

Todos los predicadores deberíamos aprender, no solo saber porque de saber a aprender (hacer) hay mucha diferencia, que el centro de la predicación debe ser única y exclusivamente Dios.

El centro de la Biblia es Dios, el centro de la predicación debe ser Dios. La predicación, en todo el sentido de la palabra debe ser cristocéntrica.

Es incomodo cuando en una predicación, el predicador se convierte en el punto central. Técnicamente sería una predicación basada en testimonios. Ante eso no hay discusión. Pero cuando el predicador presenta el testimonio, y no sé cómo, el protagonista deja de ser Dios y se convierte en él, es un error. Eso es rechazable.

Primer testimonio, Dios hace cosas grandes. Segundo testimonio, Dios me usa. Tercer testimonio, lo que yo hago con Dios. Cuarto testimonio, yo hice, oré y se sanó, pasó esto, pasó aquello. Eso es desagradable.

Principio para el predicador: la predicación siempre debe ser cristocéntrica.

En el primer discurso de Pedro dijo “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”. Su primer discurso fue cristocéntrico.

Qué bueno que los predicadores nunca olvidemos que Dios es el centro.

Hablando de otro tema. Fue interesante hoy la predicación ya que la “interpretación” que el predicador dio al texto bíblico creo, fue “amañada”. ¿El predicador debe interpretar la Biblia o debe decir lo que la Biblia dice? ¿Por qué el mismo pasaje que para mí significa algo, para otro significa una cosa completamente distinta? ¿Cuál es el principio bíblico del pasaje? ¿Cuál es la verdad que trasciende en el tiempo?

Para terminar. Cuando Dios toma la vida de un predicador de manera que éste hable en otras lenguas se siente. No me pregunten qué, pero algo se siente. Aún, uno se edifica. Pero ¿Qué pasa cuando uno no se edifica? ¿Qué pasa cuando uno no siente?

¿Qué estrategias discursivas utilizan los predicadores para manipular el auditorio? Hoy un predicador, contando un testimonio, hablando de un endemoniado, pegó un grito tan certero que todos saltamos del susto. ¿Cuál fue el objetivo del grito? Seguramente asustarnos, ¿Para qué?


Noviembre 20 de 2010.

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